- Eduardo Espinoza señaló al director de Cultura, Omar Roldán, por presuntas irregularidades y afirmó que su despido fue una represalia.
Por Catalina Martínez
“Es un absurdo que me despidan por una labor que no me pagaban, extra a las clases, argumentando faltas administrativas, cuando me negaron fechas de presentación, que daba gratuitamente junto con mis alumnos del taller de música en Tulancingo, todo un montaje del director de cultura Omar Roldán”.
Eso fueron los señalamientos del compositor, intérprete y músico Eduardo Espinoza, quien el pasado miércoles fue despedido tras 18 años de prestar su servicio y talento como profesor en guitarra y violín, en favor de la niñez y juventud tulancinguense.
“Cuando inició la administración municipal me pidieron hacer un ensamble música con la promesa de darme un nombramiento oficial de director, que hasta la fecha no realizaron, sólo fue a la presentación la secretaria de Cultura (Guadalupe Rodríguez) y nada más”.
No obstante, el profesor continuó con su trabajo, con el ensamble “Susurros del Tule”, en 2025 participaron en el Cineteca Tulancingo en una función con causa, sumando más de 10 presentaciones a la fecha, con entre 15 y 20 integrantes.
“Son niños, que no los puedes comprometer a cada rato a participar en espacios abiertos, los violines no pueden estar al sol, no hay pago porque siempre nos dicen que no hay presupuesto, nos empezaron a pedir presentaciones en festivales como el de El Girasol, expliqué la situación, pero Omar Roldán se enojó, porque solo utiliza a la comunidad artística sin ver las situaciones”.
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Expuso que, a inicios de año, el director de Cultura le pido filmar unos documentos en los que aceptaba algunas condiciones, entre ellas, la de un supuesto pago por presentación: “Cuando le dije que dónde estaba el recurso, dijo que sólo firmara, como me negué se molestó”.
En mayo pasado, el 21 y 30 pedí fechas de presentación que Omar Roldán le negó, y el ensamble tuvo una invitación en el foro de El Café de Tulancingo, del cual informó y presentaron: “Después sacó un programa para el 30 de ese mes donde nos anunciaba, pero le comenté que no podían los niños”.
“Informé de todo a la Secretaría de Cultura de Tulancingo, de una condición médica severa que tengo, que esa era mi única fuente de empleo, que tenía 37 niños en mis clases, que sólo me pagaban si los alumnos aportaban su mensualidad, primero me vetaron del foro de la escuela José María Lezama donde están los talleres y finalmente como una venganza de Omar Roldán me despidieron”.
Eduardo Espinoza mencionó que las supuestas faltas administrativas fueron armadas y como una venganza de quien dirige la cultura en el municipio, sin que dé cuentas del dinero destinado para esta área y en que se emplea.