- REY ENIGMA
Por Luis Fernando Reyes
México prepara un cambio importante en la manera de pagar bienes, servicios y trámites con la propuesta de Ley de Economía Digital para Pagos Digitales y Electrónicos, una iniciativa que busca impulsar el uso de transferencias, aplicaciones y códigos QR, además de reducir gradualmente la dependencia del efectivo.
La propuesta fue enviada por el Ejecutivo federal a la Cámara de Diputados como parte del Paquete Económico 2027 y, hasta este 28 de septiembre, continúa en proceso legislativo, por lo que sus disposiciones todavía pueden ser modificadas antes de una eventual aprobación.
¿QUÉ CAMBIARÍA PARA LOS USUARIOS?
Uno de los objetivos principales es permitir que pagar mediante el teléfono celular sea una alternativa más cotidiana.
La iniciativa busca fortalecer herramientas existentes como el Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI) y Cobro Digital (CoDi), mediante el cual un comercio puede generar un código QR para que el cliente realice una transferencia directamente desde una aplicación financiera.
También establece que autoridades federales, estatales y municipales deberán realizar acciones para aceptar medios electrónicos y digitales en el pago de trámites y servicios públicos.
La propuesta contempla además que la CURP Digital u otros mecanismos oficiales de identificación puedan utilizarse para contratar servicios financieros de manera remota.
¿DESAPARECERÁ EL EFECTIVO?
No de manera inmediata ni generalizada.
La intención planteada por el gobierno federal es disminuir progresivamente su utilización, pero el proyecto también establece que, ante una contingencia que impida recibir pagos electrónicos, deberá permitirse el pago mediante efectivo o cheque.
Sin embargo, uno de los puntos que deberá definirse durante la implementación es qué ocurrirá en los denominados sectores estratégicos y actividades relevantes.
La propuesta concede a la Secretaría de Hacienda la facultad de determinar dichos sectores, mientras las autoridades correspondientes establecerían las reglas de operación. Precisamente la falta de una definición detallada ha sido uno de los temas planteados durante las discusiones en la Cámara de Diputados.
El gobierno federal ha mencionado a gasolineras y carreteras entre los sectores donde pretende avanzar en la reducción del efectivo, aunque las obligaciones concretas dependerán de la legislación finalmente aprobada y de sus disposiciones posteriores.
BENEFICIOS QUE SE BUSCAN
Entre los principales objetivos se encuentra hacer más rápidas las transacciones. En lugar de acudir a un cajero o utilizar dinero físico, sería posible realizar más operaciones mediante una transferencia desde el celular.
El gobierno sostiene que una menor circulación de efectivo también puede reducir determinados riesgos asociados a portar y manejar dinero físico, además de facilitar las operaciones de comercios y consumidores.
Otro de los beneficios esperados es una mayor inclusión financiera. Al generar un historial de movimientos mediante cuentas bancarias o financieras, una persona o pequeño negocio podría contar con más información para demostrar su actividad económica y eventualmente acceder a productos financieros. Este es uno de los argumentos expuestos por el Ejecutivo para promover la iniciativa.
En el caso de CoDi, las autoridades también destacan la posibilidad de realizar transferencias inmediatas sin las comisiones que normalmente pueden acompañar otras formas de cobro electrónico.
GRAN RETO: MÉXICO SIGUE PAGANDO EN EFECTIVO
La transformación, sin embargo, enfrenta una realidad: el efectivo continúa dominando buena parte de las compras de los mexicanos.
La Encuesta Nacional de Inclusión Financiera 2024 del Inegi encontró que el efectivo fue el medio de pago más frecuente para 85.2 por ciento de las compras de 500 pesos o menos.
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Incluso en operaciones superiores a 500 pesos, el efectivo fue utilizado de manera predominante por 73.5 por ciento de la población de entre 18 y 70 años considerada en la encuesta.
Las diferencias también son regionales. Mientras en Ciudad de México el efectivo representó 55.2 por ciento del medio principal en compras superiores a 500 pesos, en la región sur alcanzó 82 por ciento.
CONECTIVIDAD E INCLUSIÓN, OTRO DESAFÍO
Para que la transición funcione no basta con que exista una aplicación bancaria.
Será necesario garantizar acceso a internet, teléfonos compatibles, cuentas financieras e infraestructura en los comercios, especialmente en comunidades rurales y regiones con menor cobertura.
Durante el análisis de la iniciativa en la Cámara de Diputados, legisladores y representantes empresariales han señalado precisamente el riesgo de excluir a personas que no cuentan con conectividad, infraestructura tecnológica o servicios financieros.
Representantes del sector financiero también han pedido que la implementación sea gradual, con plazos suficientes para que bancos, empresas, comercios y otros participantes puedan realizar las adecuaciones tecnológicas necesarias.
DATOS PERSONALES Y SEGURIDAD DIGITAL
Otro de los retos será la protección de la información.
Mientras el efectivo permite realizar una operación sin necesariamente generar un registro bancario, una economía con mayor cantidad de pagos electrónicos produce información sobre movimientos y transacciones.
Por ello, durante el análisis legislativo también se ha señalado la necesidad de garantizar la protección de datos personales, la seguridad de los usuarios y certeza jurídica sobre las nuevas obligaciones.
A esto se suman riesgos tradicionales del entorno digital, como fraudes electrónicos, robo de identidad o accesos no autorizados, por lo que la expansión de estos sistemas requerirá acompañarse de medidas de seguridad y educación financiera.
¿QUÉ SIGUE?
La iniciativa fue presentada el 9 de septiembre de 2026 y permanece en análisis en la Cámara de Diputados. La Comisión de Hacienda ha sostenido reuniones con autoridades y representantes empresariales para revisar sus alcances.
Por ello, todavía no puede hablarse de una prohibición general del efectivo ni de obligaciones definitivas para todos los establecimientos.
El cambio que plantea la iniciativa apunta más bien hacia una transición: hacer del pago digital una opción cada vez más extendida y, en determinadas actividades que posteriormente sean definidas, reducir considerablemente el uso del efectivo.
El reto estará en lograr que esa modernización no deje fuera a quienes todavía dependen del dinero físico, viven en zonas con poca conectividad o no tienen acceso cotidiano al sistema financiero.